(Fotog. Benja.)
Caminito del amor.- Visitando el Parque Natural de Ardales que, siendo ardaleño, no conocía, desde el pantano de La Mesa, observé unos lejanos puntos blancos en una pendiente ladera. Mi primo Antonio que me servía de guía, me explicó que eran el encalado de las puertas de cuevas en las que habían vivido gente, hasta hacía bien poco. En aquella, me dijo señalando a la mas alta, vivía un cabrero y en la de al lado, guardaba sus cabras. El cabrero tenía una hermosa hija a la que un mozo del pueblo, pretendía con las mejores intenciones. Después de su jornada laboral venía, casi de noche, a visitar a la mocita. Pero lo peor no era la caminata diaria desde el pueblo hasta aquí, sino tener que, casi escalar la montaña, para llegar a la cueva. Yo conocí al joven, que terminó casándose con la hermosa cabrera. y fue la contemplación de aquella ladera escarpada, la que me inspiró para escribir esta poesía. ¡Lo que es, estar enamorado!.
Princesa india.
Princesa india.- Poesía dedicada especialmente a Lucrecia Pérez, asesinada en la plaza de Aravaca, donde solían reunirse los emigrantes ecuatorianos, atacados por jóvenes fascistas españoles, de sangre envenenada por tan inhumana ideología. Dicen Las S.Escrituras, por medio del Apóstol San Pablo, que Dios "de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten toda la faz de la tierra." (Hechos 17.26).Todos los hombres somos hermanos (no en la fe, sino en cuanto criaturas de un mismo Creador) y la Tierra entera es la Patria que, a todos, Dios nos ha dado. No es una máxima Anarquista, aunque también, sino una máxima de Cristo. ¿De dónde, si no, la aprendió el Apóstol?. Otra cosa es la "hermandad en la fe" y la "participación en el Reino", que otorga Dios soberanamente a cuantos le buscan y luchan por por su Justicia, que también implica luchar contra toda Injusticia y Maldad, como las que segaron la vida de todas las Lucrecias del mundo.Bóa suspendía.

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