
Pobrecitas mujeresDe amoríos


De amoríos.-Esas fueron las razones que daba al grupo de amigos, un joven sesentón, arrugado y bien vestido que, como sabio santón, era por todos oído. Oído con atención, porque -según me dijeron- seis veces enviudó, siendo, pues, conocedor, de los femeninos juegos. Ante tan sabia opinión, no tuve otro remedio, que callarme mi razón apoyando al contuvernio, que judáico o masón, del cielo o del infierno, tan bién nos adoctrinó. Pués ¿cómo decir que no, a un viejo tan experto?. (AntºBerrokal).
No hay comentarios:
Publicar un comentario